Brillaba en el sol, un resplandor enceguecedor;
Brillaba esa flecha que yacía inerte en el suelo,
Brillaban los campos en escarlata,
Con rojo fulgor,
Mezcla de sangre y sudor.
Brillaba desnudo en mi mente,
Así como una campana los domingos por la mañana,
Tu recuerdo, tu perfume,
Tu amor en los días de verano,
En la helada escarcha,
En los campos durante las cosechas,
En la cama entre mis manos.
Brillaba fugaz,
La vida ante mis ojos,
Brillaba asimismo entre unas rocas un cráneo roto,
Sentía la sangre en mi pelo,
Sentía tu piel en mi pecho,
Regalo de la vida,
Frondosa jungla de pasión,
Persona que hoy me trae los recuerdos de este amor.
Brillaba en el alba,
Tu alma en mi mente,
La guerra que sigue,
El general que nos miente,
Y sin embargo heme aquí,
Sentado entre muerte y dolor,
Sentado entre el avaro capricho de reyes y monarcas,
Sentado en un trono de huesos rotos,
En una roca olvidada en el olvido,
En un campo donde crecía todo;
Pasto, musgo, yuyo, azucenas,
Hiedras, girasoles, niños.
Brillaba con calidez,
En un campo donde ahora la muerte alquila alas mas grandes,
Porque las que tiene no le alcanzan,
Su trabajo le toma más días,
La duda de pensar,
Que en el resto del mundo no hay más muerte.
La muerte esta ocupada,
Donde brilla el sol radiante,
Tu amor en mis venas,
Tu calor en mi piel,
Tu recuerdo en el alma,
Tu ser y mi ser.
Así pasó un día más,
Un día donde el recuerdo,
Me convierte en algo mortal,
En algo que vive por alguien,
Que consigue su fuerza del recuerdo del amor,
Y no de un filoso mandoble…
Brilla el sol y es mediodía,
Brilla el sol, más radiante,
Y como soldado que soy,
Salgo a ganarme el pan de cada día,
Salgo por ella,
Para volver a ella,
Para darle vida a ella,
Y mientras que medito entre choques de armas,
Brillas, como el sol o aun más que el astro,
Porque mi corazón aun más te anhela,
Porque te a pesar de todo, yo, te amo.